Reseñas

Fragmentos de críticas literarias y reseñas sobre la obra de Ana Cecilia Blum :

– La composición rítmica y sólo en apariencia sencilla de Ana Cecilia Blum permite al lector relacionar la lectura con la tradición de mujeres poetas latinoamericanas del siglo XX, desde Delmira Agustini hasta Juana de Ibarbourou, pasando por Gabriela Mistral y Alfonsina Storni. Su “grito en veladura” advierte de la renovación de esa tradición en el siglo recién inaugurado. ~ Rafael Courtoisie

– Ana Cecilia decidió explorar otras tierras llevando a sus anchas la enorme sensibilidad que la ha caracterizado. Y “la que se fue” es una poeta, ahora, total. Lo fue desde siempre. Su poesía marcó el ritmo de la novísima expresión poética de América Latina: novedad, precisión y síntesis. Este poemario la ratifica como una poeta completa: gran halo expresivo, honda reflexión, imágenes siempre vivas, que redondean un lenguaje ligado al ritmo y a la complejidad de la sencillez. ~ Xavier Oquendo Troncoso

– El drama del desarraigo produce conmovedoras piezas poéticas, en una escritura discreta, pero brillante; así, La que se fue: “Camina en otras calles / sucumbe en otra lengua / Lejos de su casa / escoltada por el anonimato, con la alforja vacía de país y herencia / asiste / al velatorio del espejismo”. Habría tanto que decir sobre la desnuda tragedia que encierran estos versos, pero ya lo harán los críticos en su oportunidad. ~ Jorge Dávila Vázquez

– He podido leer leves esbozos de lo que es la obra lírica de esta autora y, la verdad, es que su creatividad habla por sí sola, dejando una estela de agradable recordación cada vez que uno recorre sus versos. Es una autora que merece más difusión en el mundo hispanoparlante. Pienso que lo mejor de Ana Cecilia Blum todavía está por llegar y que nos queda mucha buena poesía por leer de parte de ella. ~ Jorge Queirolo Bravo

– Esta poética nos devela unas manos, unas alas heridas de muerte, un cuerpo de agua no carente de una mirada implacable y desnuda, tampoco de una voz libre de espanto. Aquí y allá: en el lugar de origen o en el hielo de lejanas tierras, sobre las manos de algunas mujeres o sobre la frente de algunos hombres, queda impresa la palabra. Una marca de tinta que recuerda la vida, el dolor… la muerte, pero, sobre todo, la vida. ~ Julia Erazo Delgado

– “…Me atraparon sus textos, su poesía de alta raíz existencial:  “La que se fue”; “Dolores Viejos” y esos otros zapatos de “Renuentes”. Ojalá las “poetisas” de hoy que abundan en nuestra seudoliteratura pudieran escribir como Ud. lo hace. ¡Felicitaciones!…” ~ Rodrigo Pesantes Rodas

– Hermosos estos POEMAS de Ana C. En ellos encuentro lo que siempre he reiterado que debe haber en un poema para que se pueda llamar como tal (los demás son versitos). Hay aliento poético, es decir, comunica una emoción nítida que va directo al sentimiento del lector. Hay unidad de forma y contenido, es decir, belleza al estilo clásico. Hay ritmo interior, vale decir, el Tono del poema se mantiene, en este caso, entre la rebeldía y la sinceridad; y la voz dolorida de la poeta penetra los canales afectivos de quien la lee. El vocabulario es sugerente y pleno de imágenes…se opta por los decibeles bajos, quedos. El que más grita nunca tiene la razón. ~ José Díaz Díaz

– Me gustan los poemas que me cuentan algo y que lo hacen con sinceridad, sin falsos pudores. Poemas que no rehuyen la conversación por franca y no temen a las manchas en el mantel de los domingos y que explican, persuaden, gritan, muerden la memoria. Así son tus poemas. Por eso me gustan. ~ Edmundo Retana

– Sobre Libre de Espanto: “…Hay poemas bien logrados, la mayoría. El verso bien modulado, el sentimiento vivo, sincero, profundo…” ~ Mario Campaña

– Ayer leí Libre de Espanto; fascinante poesía, hermosa, sólida y con un lenguaje que te lleva de la mano, un gran poemario. ~ Juan Secaira

– Magnífica poesía, magnífico manejo del ritmo y del lenguaje. Líneas maduras con esa resonancia y espesor que muchos anhelamos en nuestros propios versos. Infinitamente humanos y con una fuerza visual-sensitiva que habla al corazón. ~ César Eduardo Galarza

– La cuerda de la voz poética que se exilia, que se persigue y se aprende a conocer en sus intimidades, la sabe tensar bien Ana Cecilia Blum. En sus varios libros, el corazón arde hasta encontrar un centro íntimo y desesperado, un centro donde los datos sensoriales de la sombra, la nostalgia y el viaje, son al mismo tiempo ceniza y fuego. ~ Aleyda Quevedo

– Me he quedado con tu voz y me suenan tantos versos en la memoria viva. ~ Rei Berroa